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sábado, 8 de octubre de 2016

Bizcocho de soja y té rojo

Este bizcocho, aparte de salir increíblemente tierno (se deshace en la boca), lleva las proteínas de la soja y las propiedades del té rojo. Para que luego digan que no nos podemos cuidar también con la bollería.

Es muy sencillo, vamos allá.
Necesitamos:

Una taza de leche de soja, en la que haremos una infusión de té rojo y dejaremos enfriar a temperatura ambiente.


4 huevos medianos o 3 grandes, y separaremos las claras de las yemas.



Algo más de media taza de azúcar integral (moreno). Digamos que tres cuartos de taza.


Una taza de harina de trigo integral, mezclada con un sobrecito de levadura química. Si es harina leudante, no necesita la levadura. Y para los intolerantes al gluten, media taza de maizena y media de harina de arroz, en sustitución de la harina de trigo.


Batiremos las yemas de huevo con la leche de soja aromatizada, una cucharada de aceite de oliva,  y el azúcar.



Añadiremos a la mezcla la taza de harina con su levadura, y mientras se sigue batiendo, montaremos las claras a punto de nieve, y encenderemos el horno a 160 grados.



Con paciencia y cuidado, mezclaremos el batido con las claras, para que pierdan lo mínimo de esponjosidad. Aunque intentaremos evitarlo, no pasa nada porque quede algún grumo pequeñito suelto. 



Volcaremos la mezcla en un molde de bizcocho o de cake, previamente engrasado con mantequilla o margarina, y lo pondremos a hornear. Cuando suba y alcance un color doradito, pincharemos con un palillo o cuchillo para ver si se ha hecho por dentro. Si sale seco, está listo.



Lo dejaremos enfriar sobre una rejilla, que corra el aire por debajo.


El bizcocho queda alto y muy, muy muy tierno y con un sabor muy rico. También se puede sustituir la leche de soja por leche de avena, o de almendras, o de avellana, que son del mismo modo  nutritivas y aportan también un sabor delicado y tostado. 


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